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Budapest

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Una escapada  de San Valentín era lo que se requería después de lo mal que los últimos meses nos habían tratado.
La meta: Budapest. La idea: Relajamiento total en una atmósfera romántica como solo el Este deuropa puede ofrecer. ¿Les he ya dicho cuanto amo esta parte del continente?.

Mi primera visita a Budapest (allá por el 2006) no fué tan memorable como me hubiera gustado que fuera. Un sin fin de circunstancias me confinaron en la habitación del hotel y de aquel viaje recuerdo solo un frío glacial y las ganas de regresar a casa lo más pronto posible. Otra oportunidad a Budapest era lo que se requería y no me arrepiento porque este viaje me regaló recuerdos bellos y experiencias nuevas. ¿Me acompañan en el viaje virtual que les traje?

Leggere in italiano

Una gita per San Valentino era quello che ci voleva dopo quanto male gli ultimi mesi ci avevano trattato.

La meta: Budapest. L’idea: Rilassamento totale in un’atmosfera romantica come solo l’est europa può offrire. Vi ho già detto quanto amo questa parte del continente?

La mia prima visita a Budapest (piu o meno nel 2006) non fu così memorabile come mi sarebbe piaciuto che fosse. Un insieme di circostanze mi confinarono nella stanza d’albergo e di quel viaggio ricordo solo un freddo glaciale e la voglia di ritornare a casa il più presto possibile. Un’altra oppurtunità a Budapest era d’obbligo e non mi pento perché questo viaggio mi regalò ricordi belli ed esperienze nuove. Mi volete accompagnare per questo viaggio virtuale?

Il Danubio

Sia in una crociera al tramonto come in una passeggiata a piedi sulla riva del Danubio, questo fiume ha qualcosa di romantico e speciale che pochi hanno. Budapest ci regalò giornate assolate e bellissime, anche se piovigginò uno dei giorni che fummo lì, lo fece solo la mattina e nel pomeriggio il sole si lasciò sentire di nuovo con i suoi raggi intiepidendo e illuminando le ultime ore del giorno.

Palazzo Reale e il Parlamento

Due delle mete più visitate a Budapest sono il Palazzo Imperiale e il Parlamento. Il primo al suo interno ospita il Museo di Storia della città e il solo fatto di salire la collina dove si trova e non solo solo per visitare il complesso ma anche per godere dello spettacolo della città ai tuoi piedi vale il prezzo del biglietto della teleferica o la fatica della salita a piedi. Noi usammo la teleferica solo per salire mentre di ritorno facemmo una passeggiate per le tranquille vie alle pendici della collina, in realtà la teleferica è della fine del 1800 per questo il prezzo del biglietto è alto.

Del Parlamento posso raccontarvi molto poco, ad eccezione che è uno dei monumenti più fotografati e, secondo il mio punto di vista, molto più bello da fuori del castello. Per arrivarci facemmo una lunga passeggiata per la riva del Danubio solo per renderci conto all’arrivo che era inaccessibile a causa dei lavori sulla piazza antistante. Sfortunamente neanche la prima volta che visitai Budapest potei vederlo all’interno.

Il mercato coperto

Dove si possono trovare souvenirs e regali da portare al ritorno a casa? Chiaro, al mercato coperto. Budapest non è solo Goulash, i piatti tradizionali della cucina ungherese sono vari e differenti che pochi giorni non bastano per assaggiare i più conosciuti. Avreste il coraggio di mangiare le cresta del gallo stufata? Bene, io no e il mio piatto tornò indietro intatto poichè al solo vederla quella cosa gelatinosa mi diede repulsione….anche se mio marito ha detto che ha provato cose peggiori, ancora una volta trovo che i gusti non sono altro che abitudini. Come sia, nel mercato s’incontra di tutto un po. Nel primo piano troviamo tutti gli ingredienti per cucinare tipici della cucina ungherese: macellerie, banchi di verdura con un arcobaleno di colori unici, salumeria con insaccati di anatra, oca ed anche di gallo. Fate attenzione ai banchi delle spezie (la paprika è la più conosciuta) perchè nel piano in basso costano un pochino meno che nel piano superiore, dove potete incontrare tutti i più tipici souvenirs e potrete sedervi in un bancone a degustare piatti tipici, come il più apprezzato food street : il Langos.

Bagni termali

I bagni termali non sono solo una diversione ma fanno parte della cultura della città. Esistono da tempi molti antichi e le strutture sono così belle ed uniche che creano un’atmosfera incredibile. In questa pagina potrete vedere i differenti bagni con le rispettive informazioni.

Immergersi nell’acqua a 38 °C dopo una giornata di passeggio quando i piedi addolorati non chiedono altra cosa che riposo è qualcosa assolutamente da provare. A Budapest ci sono bagni termali di vari tipi. Noi alloggiamo all’Hotel Gellert il quale offre un accesso diretto ai suoi ospiti per i bagni termali; è vero che questo hotel ha perduto il glamour che lo ha sempre contraddistinto nei suoi anni migliori e che ha bisogno di una buona ristrutturazione, però a noi ci lasciò soddisfatti e credo che questo è importante

El Danubio

Sea en un crucero al atardecer como en un paseo a pié a lo largo del Danubio, este río tiene algo de romántico y especial que muy pocos tienen. Budapest nos regaló unos días soleados y hermosos, si bien lloviznó uno de los días que estuvimos ahí, lo hizo solo por la mañana y por la tarde el sol se dejó sentir de nuevo con sus rayos entibiando y alumbrando las últimas horas del día.

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Palacio Real y el Parlamento

Dos de las metas más visitadas en Budapest son el Palacio Imperial y el Parlamento. El primero alberga el Museo de Historia de la ciudad y el solo hecho de subir la colina donde se encuentra y no solo visitar las instalaciones sino gozar del espectáculo de la ciudad a tus piés vale por si solo el boleto del teleférico o la cansada de la caminada. Nosotros usamos el primero solo de subida y de bajada nos la hicimos caminando por las tranquilas calles, en realidad el teleférico es de fines del siglo dieciocho y por ello el precio del boleto.

Del Parlamento les puedo decir muy poco, a excepción de que es uno de los monumentos más fotografíados y -bajo mi punto de vista- mucho más bonito por fuera que el mismo castillo. Para llegar a este nos hicimos un muy largo paseo por la riva del Danubio solo para darnos cuenta al llegar de que el lugar era inaccesible a causa de los trabajos que se estaban realizando. Es una pena porque tampoco la primea vez que estuve en Budapest pude ver el edificio por dentro.

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El mercado cubierto y que comer

¿Dónde encontrar souvenirs y regalos para traer de regreso a casa y además probar las especialidades locales?  En el mercado cubierto, claro. Budapest no es solo Goulash, los platos tradicionales de la cocina húngara son tan variados y diferentes que pocos días no bastan para probar los más conocidos. ¿Se animan a comer cresta de gallo estufada? Bueno, pues yo no y mi plato se regresó sin tocar puesto que solo el ver la cosa esa gelatinosa me dió repelús…. por más que mi marido me dijo que he probado cosas “peores”, una vez más compruebo que los gustos no son otra cosa que hábitos.

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Como sea, en el mercado encontrarán de todo un poco. En el primer piso encuentran todos los ingredientes para cocinar de la cocina húngara: Carnicerías, puestos de verduras con un arcoiris de colores único, salumerías con embutidos de pato, ganso y como no, gallo. Pongan atención a los puestos de especias (paprika, la más conocida) porque en el piso de abajo cuestan un poco menos que arriba, donde encontrarán toda clase de souvenirs y podrán sentarse en un bancón a degustar platos tradicionales, como el conocido food street: Langos.

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Baños termales

Los baños termales en Budapest no son una diversión sino que forman parte de la cultura de la ciudad. Existen desde tiempos muy antiguos y las estructuras son tan bellas y únicas que crean una atmósfera verdaderamente única. En esta página pueden ver los diferentes baños con su respectiva información.

Entrar en contacto con el agua a 38 °C después de un día de paseo cuando los piés adoloridos no piden otra cosa que descanso es algo absolutamente de probar. En Budapest hay baños termales para varios gustos. Nosotros nos alojamos en el Hotel Gellert el cual ofrece un acceso reservado a dichos baños a sus huéspedes; es verdad que dicho hotel ha perdido el glamour que lo ha de haber caracterizado en sus años mozos y que llama a gritos una buena restructuración, pero a nosotros nos dejó satisfechos y creo que eso es lo importante.

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©photos gellert baths: www.gellertbath.hu

 

5 Comments

  1. Marhya

    ¡Gracias por dejarnos asomarnos a vuestro viaje! Qué fortuna poder hacer maletas y salir unos días a disfrutar otros lugares así de encantadores.
    Aquí también es típico comer crestas de gallo, en esta zona de Castilla, yo no las he probado porque ahora no se pueden vender frescas y sólo hay alguna marca que las vende en conserva, dicen que antiguamente se consideraban un manjar (supongo que porque si ya era de ricos comer gallo, comer crestas teniendo sólo una cada animal, sería símbolo de riqueza y lujo, aunque es una teoría mía no contrastada con nadie).
    Besos.

    1. Maricruz

      De hecho, Marhya, cuando pedí el plato en el restaurant (no en el mercado, aunque vi las crestas en este último) el maître hizo el gesto de aprobación y me dijo que era una óptima elección. Desafortunadamente, antes de que llegara el plato yo me empecé a sentir mal (naúseas y eso), así que cuando me lo trajeron y ví la cosa esa gelatinosa pues nada…las naúseas aumentaron.

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