Monthly Archives: November 2012

Se me va el otoño {apple pie}

Se me va el otoño {apple pie}

 

Ya casi estamos en diciembre y de ahí a navidad se siente como si una cayera rodando desde una pendiente cuesta abajo donde compromisos sociales, trabajo, compras y demás nos sepultan hasta dejarnos extenuados. Por eso me da un poco de rabia ver que ahora desde octubre nos embuten de canciones navideñas, de decoraciones doradas y de caras de felicidad en todos los centros comerciales. Van a decir que soy una Grinch pero les prometo que no es así, solo me gustaría que el ambiente navideño se tardara un poquitín más en llegar y dejaran disfrutar otoño un par de días más que los dos minutos de fama que le dan con Halloween (que para variar no sé porque diablos lo festejan aqui…).

Este año el otoño se me está yendo como un suspiro, con el viaje a China (donde por cierto, el otoño en ciertas regiones te quita el aliento de lo bello que es), el trabajo acumulado después de dicho viaje y las lluvias torrenciales que nos inundaron el Tíber, honestamente no me he gozado la estación como es debido, pero se hace lo que se puede.

¿Y ustedes? ¿Cómo viven el otoño? ¿Se ponen las botas de lluvia y se van a sacar fotos a la calle o se quedan horneando en casa con el sonido de la lluvia como fondo musical?

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Una de vampiros {cupcakes de chocolate y canela}

Una de vampiros {cupcakes de chocolate y canela}

Que levante la mano aquella que es casada y que no se haya quejado nunca del marido. Que si jala las cobijas en la noche, que si deja la toalla tirada en el piso del baño, que nunca le enseñaron a bajar la cubierta del water, y (mi favorita) que deja siempre, siempre, el tubo de la pasta dental despanzurrado como un triste gusano. Yo digo…¿Qué les cuesta usarlo comenzando desde abajo? Dejenme les digo que los malos hábitos se aprenden casi todos en casa, señoras y señoritas, por favor: Enseñen a sus hijos(as) a usar el dichoso tubo correctamente. Los futuros maridos y maridas se los agradeceran.

Ok. Me estoy saliendo del tema, como siempre. Yo en realidad de lo que les quiero hablar es de como a veces mi maritozzo me paga con creces todas los malos hábitos que me hacen desear de ponerlo de patitas en la calle y me recompensa con cosas que para mi son valiosas como oro puro.

Por ejemplo, desde hace 4 años sin falta lo arrastro sin piedad alguna al cine (casi siempre a la última función) a ver la película de turno de la saga de Twilight. Y él aunque se resiste con un par de gruñidos me lleva y hasta me compra mis palomitas de maíz y mi coca cola para disfrutar mejor de las mordidas y la sangre que corre a raudales por la pantalla.

El caso es que desde los tiempos de mi niñez los vampiros han sido mis personajes mitológicos preferidos. Mientras mis compañeras de escuela soñaban con hadas y unicornios, yo me pasaba el tiempo libre a soñar despierta con ser mordida por un vampiro y tener el poder de leer la mente. ¿Mis amigas veían Candy-Candy? Yo también, pero luego nos reíamos a carcajada abierta con Los Munsters.
En mis 20′s y después de haberme sorbido todas las películas de vampiros habidas y por haber, estrenan en televisión Buffy the Vampire Slayer y solo un par de años después el spin-off Angel me alegra la pantalla. Dejenme les cuento que tengo ambas series en DVD y que yo y mi abnegado maritozzo nos las vemos una y otra vez de principio a fin.

Buffy para mi fué solo el inicio en las series televisivas sobre vampiros porque ahora mismo la colección se ha ampliado con True Blood, The Vampire Diaries , mi adorada Supernatural y Being Human. No solo amplié mi colección, sino que cual vampira frustrada convencí a mis amigas que atrás quedaron los vampiros buenitos y solitarios como Angel o Louis, era tiempo de darle entrada a vampiros como Damon Salvatore que con solo quitarse la camisa una se cae muertita ahí mismo. No hay necesidad de mordida.

Ian Somerhalder as Damon Salvatore. Photo Credit: Justin Stephens/The CW. © 2012 The CW Network, LLC. All rights reserved.

Y miren todo lo que les he dicho solo para contarles que ayer fui a ver Breaking Dawn II (la última parte de la serie Twilight) y que mi marido, como siempre, me llevó a verla solo para demostrarme cuanto me quiere y yo, a mi vez, para demostrarle cuanto le quiero le premié con estos cupcakes “ensangrentados”.

Cupcakes de chocolate y canela.

  • 450gr de harina 00
  • 200gr de azúcar
  • 1 cditas de levadura en polvo para tortas
  • 1/2 cdita de bicarbonato
  • 1/2 cdita de sal
  • 4 cdas de chocolate amargo en polvo
  • 180gr de mantequilla
  • 400ml de crema fresca
  • 4 huevos pequeños
  • 100gr de chocolate al 70%
  • 2 cditas de canela en polvo

*todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente

Derretir a baño maría el chocolate junto a la mantequilla. Reservar teniéndolos en un lugar tibio.
En la batidora poner la crema, el azúcar y los huevos. Batir a velocidad baja hasta incorporar todos los ingredientes.

Cernir la harina junto a la levadura, el bicarbonato, el sal y el chocolate en polvo. Agregar la canela y mezclar.

Agregar la mezcla de de harina en 3 partes a la batidora con la crema y batir a velocidad media hasta que no haya grumos.

Calentar el horno a 180°. Llenar los moldes para muffins (depende del tamaño) y hornear por 20min.
Dejar enfríar completamente y cubrirlos con crema montada o con el frosting de su elección.

Leggere in italiano


Che alzi le mani quella che non si è mai lamentata del marito. Che ti lascia senza coperte la notte, che lascia la asciugamano buttato per terra, che non abbassa mai la tavoletta del water, e (la mia favorita) che lascia sempre, SEMPRE, il dentifricio schiacciato come un triste verme. Ma dico io…cosa gli costa usarlo spremendolo dal basso? Lasciatemi dirvi una cosa: Le cattive abitudini si imparano (quasi tutte) a casa, quindi, signore e signorine, per favore: Insegnate ai vostri figli/e ad usare il tubo del dentifricio in maniera corretta. I futuri mariti e mogli ve ne saranno grati.

Ok. Sto divagando, come sempre. In realtà quello di cui volevo parlare è di come a volte il mio maritozzo mi ricompensa di queste cattive abitudini con degli atti che valgono oro puro. Per esempio, da 4 anni lo trascino senza pietà alcuna a vedere il film di turno della saga di Twilight e lui anche se tenta di resistere con un paio di grugniti, mi porta e mi compra anche i popcorn e la coca cola per poter godermi meglio lo spettacolo di morsi e sangue che scorrono sullo schermo.

Il fatto è che sin da bambina i vampiri sono stati i miei personaggi mitologici preferiti. Mentre le mie compagne di scuola sognavano con fate e unicorni, io spendevo il mio tempo a sognare di essere morsa da un vampiro e avere il potere di leggere nella mente. Le mie amichette vedevano Candy Candy -pure io- però poi ci si divertiva con I Mostri.

Nella mia ventina dopo aver visto tutti i film di vampiri e mostri possibili, arriva in televisione Buffy l’ammazzavampiri e solo un paio di anni dopo, lo spin-off Angel mi rallegra lo schermo televisivo. Naturalmente le ho tutte e due in DVD e io e il mio abnegato marito ce le vediamo ripetute volte dal’inizio alla fine.

Buffy  per me fu solo l’inizio delle serie televisive che parlano di vampiri e mostri, ora la mia collezione si è ampliata con  True Blood, The Vampire Diaries , la mia adorata Supernatural e Being Human.  Ma non solo ho ampliato la mia collezione, ma come una vampira solitaria ho convinto le mie amiche che i vampiri buoni e solitari come Angel o Louis,  non sono più di moda, ora è il tempo di vampiri come Damon Salvatore  che con solo togliersi la camicia una cade morta stecchita lì stesso. Non c’è bisogno del suddetto morso.

Insomma, vi ho raccontato tutto questo perchè vi volevo dire che ieri sono andata a vedere Breaking Dawn II (l’ultima parte della serie Twilight)  e che mio marito, come sempre, per dimostrarmi quanto mi vuole bene, mi ha portato a vederlo. Io a mia volta gli ho fatto questi cupcake “insanguinati” come ringraziamento.

Cupcakes di cioccolato e cannella.

  • 450gr di farina 00
  • 200gr di zucchero
  • 1 cucchiaino di lievito per torte
  • 1/2 cucchiaino di bicarbonato
  • 1/2 cucchiaino di sale
  • 4 cucchiai di cioccolato amaro in polvere
  • 180gr di burro
  • 400ml di panna fresca
  • 4 uova piccole
  • 100gr di cioccolato fondente al 70%
  • 2 cucchiaini di cannella in polvere

*tutti gli ingredienti devono essere a temperatura ambiente

Sciogliere a bagno maria il cioccolato insieme al burro. Conservare un posto tiepido.
Nella sbattitrice mettere la crema, lo zucchero e le uova. Sbattere a velocità bassa fino ad incorporare tutto.

Setacciare la farina insieme al lievito, il bicarbonato, il sale e il cioccolato in polvere. Aggiungere la cannella e mescolare.

Aggregare il composto di farina in 3 parti nella sbattitrice con la panna e sbattere a velocità media fino che non ci siano più grumi.

Riscaldare il forno a 180°. Riempire dei pirofilini per muffin e infornare per 20min.
Lasciare raffreddare completamente e poi coprirli con panna montata o con il frosting di vostra scelta.

China

China

china garden
Ya estoy de regreso. No puedo creer que dejé casi dos meses abandonado esto, la excusa podría ser la misma de siempre: Trabajo; pero la verdad es que en esta ocasión al trabajo lo dejé de lado y me fui unas semanas con mi marido de vacaciones. ¿El destino?: China.

Quise hacerles un post contándoles todo lo que vivimos en ese país ya que era nuestra primera visita, pero me estaba tomando mucho tiempo y además el haber estado ausente tanto tiempo hizo que se me acumulara un poco el trabajo. Así que mejor les dejo unas cuantas fotos y las demás las iré subiendo al Flickr (que solo me acuerdo de el en estos casos) apenas pueda.

Nuestra primera parada fué en Shanghai, luego de ahí nos movimos hacia Suzhou para después viajar hacia a Tunxi listos para subir la montaña amarilla de Huangshan, en Anhui (la región donde se encuentra dicha montaña) visitamos además algunos pueblos antiguos, tales como: Chengkan, TangmoShexian.

Visitamos también el pueblito de Hongcun que es donde se filmó la película “El Tigre y el Dragón”, así como la foresta de bambú que está en el pueblito de Mukeng donde por cierto, nos perdimos.

De ahí tomamos un autobús unos días después para ir a Hangzhou, la cual por cierto nos gustó mucho, a pesar de que desafortunadamente los dos días que estuvimos nos tocaron con lluvia y los paseos alrededor de su bellísimo lago los hicimos con impermeable.

De Hangzhou tomamos un vuelo para Xian, para visitar el Ejército de Terracota y de ahí nos movimos otra vez en tren a pasar unos días a Pingyao que es donde se filmó la película La Linterna Roja y visitamos además los alrededores (Jiexiu) donde está la Residencia de la familia Wang y un pueblito cerca llamado Zhangbi donde se encuentra una fortaleza subterránea.

De Pingyao tomamos un tren que nos llevó a Datong y en el cual nos quedamos dos días para visitar El Templo Colgante (Xuankong) y las Grutas de Yungang, donde están los budas esculpidos en piedra.

Tomando un autobús llegamos a nuestra última meta: Beijing, donde estuvimos 5 días y visitamos la Ciudad Prohibida, Plaza Tianmen,  El Templo del Cielo, el Templo de Confucio, los Hutong, El mercado de las perlas, el mercado de la seda, mercados nocturnos para comer , Torre de la campana, Torre del Tambor y obviamente, La Gran Muralla (en Mutianyu) – entre otras cosas.

En lo que se refiere a la gente, la encontramos muy hospitalaria y muy abierta, si bien hablan un inglés muy rudimentario e incluso en algunos hoteles no todos los de la recepción lo hablan, trataban siempre de darse a entender o iban y buscaban a alguien que lo hablara mejor. Siempre nos sentimos seguros caminando por las calles, a pesar de habernos perdido un par de veces y con excepción de una experiencia aterradora que tuvimos en Suzhou (a causa de la manera que tienen de manejar y de la cual no estamos acostumbrados), nos encontramos muy a gusto en todos los sitios.

Los hoteles son por debajo de los estándares europeos por lo que si reservan un 5 estrellas al llegar se darán cuenta de que en realidad es de 4 o 3. Encontramos en Shanghai un problema muy fuerte con las alcantarillas, si bien la ciudad es muy limpia (como casi todas las ciudades que visitamos), de la ducha de nuestra habitación por ejemplo salía una pestilencia que era insoportable. Por lo demás todo perfecto, dormimos  en hoteles de 5 estrellas, en soft y hards sleeper en el tren y en hosteles muy modestos (como el de la punta de la montaña Huangshan). Fué divertido y una experiencia única.

Con la comida no tuvimos tanta suerte ya que la cuestión del idioma es algo que nos limitaba mucho. Si bien en los hoteles era más fácil comunicar (aunque a decir verdad la palabra “fácil” es relativa), en los restaurantes de fuera era casi imposible.  Practicamente me la pasé comiendo elote cocido que vendían por las calles, era mi desayuno y a veces mi cena también. Y es que solo el olor de la comida friéndose me revolvía el estómago, no sé porque. La verdad es que me regresé muy desilusionada por esa cuestión, yo creo que no estaba preparada para ello y si bien me jacto siempre que en todos los viajes que hacemos jamás pisamos un MacDonald’s, esta vez tuve que dar mi brazo a tocer y desayunar varias veces por ejemplo en Starbucks, para luego cenar también en Pizza Hut… ya, no tengo perdón.

Subimos colinas, montañas, forestas de bambú, escaleras y caminamos tanto que en todo momento pensamos que la inversión que hicimos comprando unos -muy caros- zapatos de trekking antes de partir fué la mejor decisión de nuestras vidas. Hicimos compras, trajimos regalos y si bien estábamos encantados viajando, extrañábamos nuestra casa y nuestra gata. Así somos de cursis.

Y ahora que se han leído este pequeño resumen (figurénse si les contaba todo con detalle!), espero que se la estén pasando muy bien en este hermoso otoño. Les dejo miles de abrazos y les doy las gracias, como siempre, por leerme y estar aqui.

Editado: Por fin, por fin! me he podido poner en serio y editar este post con más fotos y un poco de nuestra experiencia de cada uno de los lugares que visitamos. He separado por zonas las fotos, espero les guste!