Monthly Archives: June 2012

Crostata con albaricoques selváticos {frutas de la calle}

Crostata con albaricoques selváticos {frutas de la calle}

En el pueblito donde yo crecí,  cuando yo era niña no había nada del tipo “selvático”, es decir, las frutas eran frutas y basta.  El que crecieran árboles frutales sin ton ni son eran parte de nuestro entorno, no algo que pudiera definirse como ‘salvaje’ o ‘selvático’.

En mi casa, si teníamos que usar limones bastaba que fuéramos al patio y recogíamos los que había por el suelo, si teníamos ganas de hacernos un licuado de papaya había solo que cortarla cuidadosamente del árbol que estaba junto al palo que sostenía la antena de televisión.

si queríamos una ciruela dulce y jugosa no había más que subirse al árbol y cortar la más atractiva y comerla aún caliente por el sol.

Los mangos, nísperos, guanábanas, nances, guayabas, mameys, maracuyás y demás frutas tropicales se podían recoger tranquilamente durante el trayecto de escuela a casa sin que nadie se disturbara porque regresáramos con la mochila reventando de frutas que se pudrían en el suelo porque simplemente nadie las recogía.

Así que lo mismo se preparaba un guacamole con los aguacates de Doña Panchita (la vecina) que un agua fresca con los tamarindos que nos traía algún amigo cuando venía de visita.

Las frutas no eran salvajes o al menos yo no hubiera sabido responder si alguien me hubiera preguntado que tipo de fruta era el mango que en ese momento me comía y cuyos jugos me chorreaban por el mentón y me manchaban la blusa de la escuela.
Los sabores eran aquellos y nunca de niña supe a que sabía un melón cultivado en vivero, porque simplemente los melones los sembraba mi abuelo entre plantas de tomates, lechuga y alguna que otra impronunciable yerba aromática.

Hace unos días encontré en el mercado estos albaricoques chiquitos. Cuando el vendedor me dijo que eran selváticos yo me quedé sin habla hasta que Max me dijo quedito: quiere decir que no son cultivados, son de árboles que crecen solos en el campo sin que nadie se preocupe de darles agua o cosas para que crezcan.

No soy una ingenua. Sé desde hace mucho tiempo que los productos que compramos y consumimos vienen desde quien sabe donde, crecen con quien sabe que cosas y son tan bellos que hasta nos dan ganas de ponerlos en botes de vidrio y conservarlos adornando los estantes de nuestras casas.

Pero el haberme quedado sin habla no fue porque me horroricé o porque no supe que decir. No. Fué porque en tres segundos me llegaron a la mente todos los sabores frutales de mi infancia, esos que hoy llamarían selváticos pero que en ese entonces eran simplemente de la calle.

Crostata de albaricoques, miel y ajonjolí.

  • 200gr de harina
  • 90gr de mantequilla fría cortada a cubitos
  • 70gr de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cda de miel
  • 1 cdita de ajonjolí

Para el relleno:

  • 400gr de albaricoques selváticos cortados a mitad y deshuesados.
  • 60gr de azúcar
  • 1 cda de miel
  • el jugo de medio limón
  • 1 cdita de ajonjolí

Preparar la masa acomodando la harina y el azúcar (mezcladas) a volcán y poniendo enmedio todos los demás ingredientes. Con un cuchillo de hoja gruesa comenzar a laborar todo hasta formar una masa desmigajada. Dar una amasada veloz para compactarla y poner en el frigo por 30min.

En un contenedor poner todos los ingredientes y mezclarlos cuidadosamente. Dejar reposar por 15min.

Extender la masa y forrar con ésta un molde engrasado para tartas (o varios pequeñitos si se quieren hacer tartaletas), usar un tenedor para picar la masa y evitar que se levante en la primera horneada. Poner en el horno previamente calentado a 175° y hornear por unos 20min. Sacar y rellenar con el preparado de albaricoques. Volver a hornear hasta que las orillas de la crostata estén doradas y los albaricoques estén suavísimos al tacto.

 

Leggere in italiano

Nel paesino dove sono cresciuta, quando ero bambina non esisteva niente nominato “selvatico”, cioè, la frutta era frutta e basta. Il fatto che gli alberi di frutta crescessero senza controllo era parte del nostro intorno, non qualcosa che si potrebbe definire come “selvatico”.

A casa mia, se volevamo usare limoni bastava andare al patio e racogliessimo qualli che stavano per terra. Se avevamo voglia di un frullato di papaya, dovevamo solo raccoglierla con attenzione dall’albero che c’era vicino al palo che sosteneva l’antenna della televisione.

Se volevamo una ciliegia (quelle di Colima), dolce e sugosa non dovevamo fare altro che salire sull’albero e prendere quella più bella e mangiarla ancora calda per il sole.

I mangos, nespole, guanábanas, nances, guayabas, mameys, maracuyá e tanta altra frutta tropicale si potevano raccogliere tranquillamente durante il tragitto da scuola a casa senza che nessuno si sorprendesse perchè rientravamo con lo zaino strapieno di frutta che raccoglievamo dal suolo direttamente.

Quindi lo stesso si preparava un guacamole con gli avocados di Doña Panchita (la vicina) o un’acqua fresca con i tamarindos che qualche amico portava quando veniva in visita.

La frutta non era “selvatica” o almeno io non avrei saputo rispondere se qualcuno mi avesse chiesto che tipo di frutta era il mango che in quel momento stavo mangiando e di cui il succo mi sgocciolava dal mento e mi macchiava la maglietta della scuola.
I sapori erano quelli e mai da bambina seppi qual’era il sapore di un melone coltivato in serra, perchè semplicemente i meloni li seminava mio nonno tra le piante di pomodoro, lattuga e qualche altra impronunciabile erba aromatica.

Qualche giorno fa, trovai al mercato quest’ albicocche piccoline. Quando il contadino mi disse che erano selvatiche io rimasi senza parole, fino che Max si dise sottovoce: Vuole dire che non sono coltivate, sono degli alberi che crescono da soli in campagna senza che nessuno si preoccupi di darli acqua o qualcos’altro.

Non sono un’ingenua. So da molto tempo che i prodotti che compriamo e consumiamo vengono chissà da dove, crescono con chissachè e sono così belli che ci piacerebbe metterli in barattoli di vetro e lasciarli sugli scaffali della cucina.

Ma essere rimasta senza parole non è stato perchè mi sono scandalizzata o non ho saputo cosa dire. No. E’ stato perchè in quei tre secondi mi sono ritornati alla mente tutti i sapori dei frutti della mia infanzia, quelli che oggi chiamarebbero selvatici ma che per me erano semplicemente dalla strada.

Crostata di albicocche, miele e sesamo.

  • 200gr di farina
  • 90gr di burro freddo tagliato a cubetti
  • 70gr di zucchero
  • 1 uovo
  • 1 cucchiaio di miele
  • 1 cucchiaino di semi di sesamo

Per il ripieno:

  • 400gr di albicocche selvatiche tagliate a metà e disossate.
  • 60gr di zucchero
  • 1 cucchiaio di miele
  • il succo di un limone medio
  • 1 cucchiaino di semi di sesamo

Preparare l’impasto sistemando la farina e lo zucchero (mischiati) a vulcano e mettendo nel mezzo tutti gli altri ingredienti. Con un coltello di lama larga lavorare tutto fino a formare un’impasto sbricioloso. Dare un’impastata veloce per compattare e mettere nel frigo per 30min.

In un contenitore mettere tutti gli ingredienti per il ripieno e mescolarle con attenzione. Lasciar riposare per 15min.

Stendere l’impasto e imburrare una teglia per crostate (o anche varie più piccole se volete fare delle tartellete). Foderare la teglia e usare una forcheta per picchettare l’impasto affinchè non si alzi quando s’infornerà. Mettere nel forno già scaldato a 175° per 20min. Togliere e rimpieri con il preparato di albicocche. Infornare nuovamente fino a che il bordo della crostata si sarà dorato e le albicocche sarano soffici al tatto.

Y ha apenas comenzado el verano

Y ha apenas comenzado el verano

Y aqui nos estamos derritiendo como estatuas de cera en un horno. Y mientras todo mundo (o casi todo) está tumbado como lagarto en la playita con un mojito al lado y un latino buenote abanicándoles con una hoja de plátano, yo estoy entre hornos, harinas, mantequillas, frutas y demás haciendo fotos para un cliente. Les dejo mi semanita en fotos (nuevas y viejas).

  • 1-Mi ventilador se quiere pensionar desde ahora.
  • 2-Sin comentarios, soy coca-colera y vicios como ese no son fáciles de abandonar.
  • 3-Sobras de masa, tarta veloz, caloríca y deliciosa.
  • 4-Lola despatarrada en la mesa de las fotos, porque ya no trabajo suficiente hay que añadir el tener que pasar mitad del día quitando pelos de gato con la aspiradora.
  • 5-Tarta hecha con sobras.
  • 6-Albaricoques de los que les voy a hablar en el próximo post.
  • 7- pobres flores abatidas por el calor (y el tiempo, que eran ya muy viejitas).
  • 8-paletas heladas como premio al final de cada día.
  • 9-cerezas de las que les hablaré en otro post (ay! que prometer no empobrece, pues).
  • 10-más tartas, con cerezas.
  • 11-RIP a mis plantas aromáticas, por un día que una se olvida de darles agua…las muy tontas van y se mueren.
Las confituras que me llamaban desde el frigo {y el ganador del sorteo}

Las confituras que me llamaban desde el frigo {y el ganador del sorteo}


¿Llego tarde con las fresas? Pienso que si y lo peor es que vengo con una receta de lo más simplona y no me avergüenza admitirlo, pero a ver, si ustedes tuvieran el frigo lleno de frascos de mermeladas y confituras que no saben que diantres hacer con ellas y que cada vez que abren dicho frigo los frascos parecen que les llaman con voz bajita y les dicen:

cómeme….cómeme…hazme como quieras pero no me dejes para siempre olvidada en este rincón oscuro. Ponme en una crostata, hazme rellenar el vacío de una tarta, vuélcame sobre un pan francés o simplemente embárrrame en una tostada…pero cómeme!

Y yo la verdad sentía muy feo el escucharlas todos los días y verlas tristes y acongojadas en el rincón más frío del frigo. Por eso la receta simplona, porque…pobrecitas mermeladas, había que consumirlas!.

Paletas de mermelada de fresa, jengibre y yogurth griego

  • 1 frasco de 200gr de confitura de fresas
  • 200ml de agua
  • 100gr de azúcar
  • 10gr de jengibre fresco (en un solo trozo)
  • yogurth griego azucarado

Poner el agua a fuego alto junto con el azúcar y el jengibre. Apenas comienze a hervir bajar la flama y dejar en el fuego por 5min. Apagar y dejar en infusión por 15min.

Sacar el trozo de jengibre. Agregar la mermelada de fresas y mezclar perfectamente. Dejar enfríar.

Preparar las paletas alternando capas del preparado de fresas y el yogurth griego dejando solidificarse un poco cada capa en el congelador antes de agregar la siguiente.

Y ahora lo mejor: El ganador del sorteo! Pero antes les quiero decir que nunca me había divertido tanto en hacer un sorteo, normalmente me estresan, me ponen de nervios, pienso que nadie va a participar, tengo que checar si respetan las reglas, etc,etc,etc…un caos, vaya. Pero esta vez fué todo lo contrario, me encantaba venir aqui y ver sus comentarios, me reía porque parecíamos todos los capitanes esos de las previsiones del tiempo en la televisión “aqui nubes toda la mañana, buen tiempo por la tarde y se espera que mañana el cielo esté despejado”.

De verdad, mil gracias por participar y hacerme esto TAN agradable, son los mejores!

Y bueno, basta de blabla. El ganador es…..

PATRICIA! con el comentario no. 13 el cual dice:

Hola!!
Lo primero enhorabuena por el blog. Te sigo desde hace tiempo, pero nunca había escrito. Lo segundo, me han encantado tus fotos, son preciosas!!
Vivo en Madrid. Y aquí el calor sofocante ha parado un poquito. Sin llegar a hacer frío, correo una brisita buena.
Gracias!

Patricia, ponte en contacto conmigo y mándame una dirección a donde pueda enviarte las fotos.

Leggere in italiano

Arrivo tardi con le fragole? mi sa di si e la cosa peggiore è che vengo con una ricetta molto ma molto semplice (e non mi vergogno di ammetterlo), ma se voi avete avuto il frigo pieno di barattoli di confetture e marmellate delle quali non sapevate cosa farne e che ogni volta che aprivate il frigo quei barattoli sembrava che vi chiamassero a voce bassa:

Mangiami…mangiami…fammi come vuoi ma non mi lasciare qui per sempre dimenticato in questo angolo oscuro. Mettimi in una crostata, fammi riempire il vuoto di una torta, rovesciami su un pane francese o semplicemente spalmami sul pane….ma mangiami!

A dire il vero era molto brutto sentirli tutti i giorni e vederli tristi e cupi nell’angolo più freddo del frigo. Per questo la ricetta semplice, perchè…poverine queste confetture, dovevamo consumarle!

Paletas (ghiaccioli) di confetture di fragola, zenzero e yogurth greco. 

  • 1  barattolo di confettura di fragole (200gr)
  • 200ml di acqua
  • 100gr di zucchero
  • 10gr di zenzero fresco (in un pezzo unico)
  • yogurth greco zuccherato

Mettere l’acqua sul fuoco alto insieme allo zucchero e lo zenzero. Appena comincia a bollire, abbassare la fiamma e lasciare sul fuoco per 5min. Spegnere e lasciare in infusione per 15min.

Togliere il pezzo di zenzero. Aggiungere la confettura di fragole e mescolare perfettamente. Lasciar raffreddare.

Preparare le paletas alternando a strati il preparato di fragole e lo yogurth greco, lasciando solidificare un pò fra uno strato e l’altro.

In altre notizie: C’è già stato selezionato il vincitore del sortegio scorso, peccato che nessuno dell’Italia abbia partecipato ma spero lo potete fare la prossima volta. Grazie!~