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De recuerdos y arrepentimientos { Los tamales de mamá Elvira }

De recuerdos y arrepentimientos { Los tamales de mamá Elvira }

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Cuando se habla de recuerdos y nostalgias soy la primera en escuchar atentamente. Este blog está lleno de ellos. Yo estoy llena de ellos.

Dicen que no debemos vivir del pasado ni pensar en el futuro, que el presente debería ser el motor de nuestra vida; pero yo no estoy de acuerdo. Es el pasado lo que ha hecho de mi la mujer que soy, lo que me ha dado la pauta para crecer y una de las cosas que me ayudan día a día a seguir adelante.

Tengo historias alegres que contar, miles de bellos recuerdos que compartir. Pero tengo también muchos recuerdos tristes a los que no quiero renunciar. ¿Eso hace de mi una masoquista? Yo diría más bien que eso es lo que me define.

Siento que soy de todo un poco. Los recuerdos dolorosos han dejado cicatrices que hacen que no me olvide de ellos. Y los alegres me han llenado los días aburridos y alguna que otra tarde de lluvia. Yo no los reniego, soy todo un paquete orgullosamente cicatrizado, remendado y curado tantas veces que ya hasta perdí la cuenta.

Crecí prácticamente en la cocina de mi casa. Enmedio de olores y sabores mexicanos. Del atole que se derrama, del comino, del nixtamal mientras hierve, de los chiles güajillo tostándose en el comal, del vapor de la olla de los tamales.

Ah. Los tamales.

En mi casa se hacían en navidad y en el día de La Candelaria(2 de feb). Desde temprano mi mamá Elvira se levantaba y comenzaba la faena de preparar el relleno, poner en remojo las hojas y tener todo listo para que a las 5 en punto de la tarde los tamales estuvieran listos.

Ayudaba en lo que podía; a lavar las hojas, a desvenar los chiles, a acarrear los ingredientes. Pero sobre todo, y con toda la inocencia de mis cinco años: Observaba.

No había juego ni amigo que me distrajera o me llamara la atención durante el proceso de preparar una grande comida. Mi mundo se detenía y se convertía en una especie La Fábrica de Chocolate donde lo único que veía era mi mamá Elvira y mi madre afanadas en la preparación de los tamales. Esos eran tiempos.

Al principo de esta entrada hablaba de que también tengo cosas tristes en mi pasado. ¿Quién no?. Hoy justamente recordaba mi mamá Elvira y el como nunca me pude despedir de ella antes de que muriera.

Hace unas semanas tuve el sueño más común y ordinario que una persona puede tener cuando ha perdido a alguien que ama. Soñé que el fantasma de mi mamá Elvira venía y se despedía de mi, me decía que todo estaba bien y que no había nada de lo cual temer porque ella estaba siempre conmigo.

Me desperté con una gran sonrisa, solo para que el ramalazo de la realidad me pegará con la fuerza de un caballo. Entonces lloré por mi mamá Elvira como nunca antes lo había hecho. Lloré por todas las veces que le respondí mal, por todos los abrazos que le rechacé, por todas las veces que no me permití llorar cuando supe que había muerto.
Lloré por la mujer que fué y que nunca pude conocer más allá de lo que una niña puede conocer a una abuela. Por no haberle dicho nunca que era uno de los amores más fuertes que he conocido y que jamás conoceré.
Por haberle mentido la última vez que la ví y decirle: Me voy a vivir a Italia, pero no será para siempre, regresaré y te llevaré conmigo.

No cumplí mi promesa, ni nunca podré pedirle perdón por todo lo que quisiera. Este es el tipo de cosas con las que tenemos que convivir algunas veces. Estos son los remiendos que me toca (y al que me ama) hacer de vez en cuando para recordar a mi misma de que vivo y existo solamente porque tengo un pasado.

Algunas personas recuerdan a las abuelas ausentes con la fragancia de un perfume. Yo a la mía la tengo en mi cocina todos los días y su recuerdo me llega más fuerte si por la casa se esparce el aroma de las hojas de maíz cociéndose al vapor.

TAMALES

Para el relleno:

  • 1/2k de carne de cerdo
  • 1 cda de manteca
  • 400g de tomates para jugo (madurísimos)
  • 20g de chiles guajillo*
  • 20g de chiles anchos* (es el chile poblano seco)
  • 1 diente de ajo limpio y sin el centro (alma)
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 cdita de comino
  • 1/2 cdita de orégano seco
  • 1/2 cdita de pimienta negra entera
  • sal

*Los chiles guajillo y ancho se consiguen en los negocios de comida étnica.

Lavar y cortar la carne en trozos pequeños. Cocerla junto con las hojas de laurel y un poco de sal. Quitar el laurel y separar la carne del caldo. Reservar sea la carne que el caldo.

Abrir los chiles quitándoles las venas y las semillas. Tostarlos ligeramente en un comal o una cacerola y ponerlos a hidratarse en un poco de agua tibia por 15-20min.
Lavar los tomates, cocerlos y quitarles la piel. Licuarlos junto con los chiles y reservar.
En un mortero poner un poco de sal, el ajo y las demás especias y machacar hasta obtener una pasta. Untar con ella la carne y sofreírla con una cucharada de manteca hasta que esté dorada uniformemente. Agregar la salsa de tomate y chiles, salar al gusto y dejar cocinar a fuego lento por unos 20min, poniendo atención a que la salsa no se consuma (agregando cucharaditas del caldo donde se coció la carne). Debe quedar una salsa densa.

Para la masa y tamales:

  • 1k de masa de maíz nixtamalizado*
  • 200ml de caldo (usa el agua donde se coció la carne)
  • 300g de manteca**
  • Hojas de maíz para tamal
  • 15g de sal

*La masa que se obtiene del maíz con proceso de nixtamalización es muy diferente a la masa que se obtiene de la llamada harina de maíz que se conoce en Europa, por lo que si vas a preparar tamales te recomiendo usar la harina llamada Maseca y hacer la masa siguiendo las instrucciones del paquete, debe quedar una masa compacta (foto1).

** En mi familia, así como en muchas familias mexicanas; la manteca más común que se usa es la de cerdo, pero aquí me fué imposible conseguirla por lo que tuve que conformarme con la vegetal.

PREPARACION:
Hidratar las hojas de maíz poniéndolas en un contenedor grande y cubriéndolas de agua tibia.
En un contenedor grande o en la amasadora, poner la manteca junto con la sal y batir hasta que se forme una crema (foto2). Agregar la masa en pequeñas porciones junto con cucharadas del caldo y seguir batiendo hasta formar una masa esponjosa (foto 3).

Escurrir las hojas para quitarles el exceso de agua. Cortar una o dos hojas a lo largo para hacer los lacitos con los que cerraremos los tamales (foto 4). Hacer los tamales poniendo dos cucharadas de la masa en el centro de una hoja de maíz (foto 5), poner en el centro un poco del relleno de carne (foto 6) y cerrar cuidadosamente haciendo un paquetito (foto 7 y 8). Amarrar con dos lazos cada orilla del tamal (foto 9) y acomodar en una olla de vapor. Cocer durante 2hrs.
Servir tibios acompañándolos de atole. Al día siguiente recalentarlos sin hojas en una cacerola con una cucharadita de manteca hasta que doren y con una taza de café de olla recién hecho.

NOTAS: No es la primera vez que hago tamales, pero si es la primera vez que les pongo este relleno y trato de seguir una receta vista incontables veces cuando niña pero que nunca me tomé la molestia de escribir.
Por razones obvias tuve que adaptar un poco la receta, el vivir fuera de México tiene sus desventajas cuando de cocinar comida típica de mi país se trata. Cambié la cantidad de chiles porque mi familia y amigos de aqui no están acostumbrados al picante pero recuerdo que mi mamá E. Le ponía muchos más chiles y poquísimo tomate.
Para las cantidades tuve que tomar notas mientras los hacía porque en mi familia (como estoy segura que en muchas otras) los gramos, tazas y demás medidas no existían. Se hablaba de ‘puñitos’ ‘pizcas’ ‘un poquito’ y toda la jerga que usaban nuestras madres y abuelas y con el que tantos como yo crecieron.

Obsesiones: { I cornetti, quelli italiani }

Obsesiones: { I cornetti, quelli italiani }

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¿Les ha pasado que a veces pasan meses sin probar un cierto platillo, postre, etc. Y luego van y ven las fotos de alguien y lo único que piensan en los siguientes días es: loquierohacer-loquierocomer-loquierohacer-loquierocomer?.
No hablo de un platillo muy elaborado o de un platillo de una fiesta especial, no. Hablo de algo tan banal como un simple cornetto o un croissant. De esos que apenas sacados del horno se te deshace en la boca y que en los días consecutivos son TAN buenos que piensas que si existiese un país llamado cornetto-landia te irías a vivir ahi ya mismo con todo y gato (y marido, claro).

Así me pasó a mi. Mientras le hacía su blog a Juanita tuve que buscar entre sus archivos algunas fotos para la cabecera y cuando vi la entrada de sus croissant se me encendió una lamparita en la cabeza y me dije: Yo quiero hacer cornetti!.

México tiene sus conchas que en honor a la verdad son ríquisima por la mañana sopeaditas en tu chocolate caliente, pero no tienen nada que ver con los cornetti, sino más bien parecen hechos con masa brioche. Francia tiene sus croissants que son tan versátiles que van bien con dulce o salado, pero aparte de mantequilla en cantidades industriales, no llevan huevo, ni aromas y casi nada de azúcar. E Italia…bueno, es que aqui hasta me gustaría incluír un redoble de tambores. Italia tiene sus cornetti. Esponjaditos, hojaldreaditos, con el dulce justo y MUY perfumados. Perfectos para mi gusto.

Los cornetti son esos que te venden en todos los bares para la colazione, simples o rellenos. Con mermelada, con crema pastelera, con panna montata, con ricotta, ¡con nutella!.
No puedes considerarte un verdadero turista si vienes a Italia y no pruebas los cornetti, no señor.

Ahora, digamos la verdad. Hacer cornetti no es cuestión de “te amaso y te horneo”. No. Se necesita tiempo, paciencia y una fuerza bruta (llámese marido, hijo, etc) para amasar en el caso no cuentes con una amasadora, pero el resultado, creánme, vale la pena.

Si eres de las que solo el pensar en hacer una masa hojaldre te pone en estado de estrés, piensa ahora que con los cornetti no solo debes hacer el hojaldre, sino que antes debes preparar la masa brioche y dejarla fermentar toda la noche. Así que mejor relájate y disfruta de la preparación de tus cornetti, verás que como mínimo un besito de parte de los que te quieren te llevarás de premio.

Antier por la noche preparé la masa brioche y ayer por la mañana la hojaldreé y horneé mientras Juanita y yo nos intercambiábamos emails de dietas y consejos. Ya. Comiendo cornetti y hablando de dietas. Muy coherente yo. Pero les prometo que me comí solo la mitad de uno y eso fué solo para probarlo :)

Cornetti italiani:

  • 525g de harina (275 de fuerza y 250 00)
  • 100ml de agua (depende de la absorción de la harina y del tamaño de los huevos, pero en promedio es eso)
  • 80g de azúcar
  • 70g de mantequilla suavizada
  • 2 huevos
  • 17g de levadura fresca (esa de las panaderías)
  • 1 cdita de sal
  • 1 cda de rayadura de limón o de naranja (o una cdita de esencia de vainilla)
  • 220g de mantequilla para el hojaldre.
  • 1 huevo para pincelear

PREPARACION:

Por la noche antes de irte a dormir y mientras escuchas You Shook Me All Night Long y te mueves al ritmo de la música, deshacer la levadura en el agua, cernir la harina y poner todo (menos dos cucharadas grandes de harina) en la amasadora a velocidad 1 con el gancho hasta que se integre todo.

Agregar los huevos, el azúcar y seguir amasando hasta que se absorban. Aumentar la velocidad a 2 y amasar por alrededor de 10min o hasta formar la encordadura (perdón pero no sé si sea ese el nombre correcto, ver estas foto .)

Agregar el resto de los ingredientes, incluyendo las dos cucharadas de harina por último y amasar hasta que todo esté bien integrado y “encuerdado”, más o menos de 13-15min.
Poner en un recipiente grande, cubrir con plástico y meter al frigo por toda la noche.

A la mañana siguiente sacar la mantequilla del frigo, dejarla reposar fuera por 2-3min, ponerla entre dos trozos de film y pasarle el rodillo delicadamente hasta formar un rectangulo de más o menos 1/2 cm de altura. Sacar la masa y extenderla en un rectángulo, poner la mantequilla enmedio y hacer ‘el paquete’ como se muestra en la foto 1, 2 y 3.

Girarla haciendo que el dorso del paquete quede a la izquierda (foto 4). Presionar con los dedos las orillas del paquete (foto 5) y extender la masa en un rectángulo pasando delicadamente el rodillo. Envolver en film y poner a reposar en el frigo por 30-40min. *Primer doblez

Sacar del frigo y extender la masa en un rectángulo (foto 6). Hacer de nuevo los dobleces como explicado antes y poner de nuevo en el frigo por 30min (foto 7).*Segundo doblez.

Sacar del frigo y repetir el procedimiento teniendo siempre el dorso del paquete en la izquierda. Dejar reposar nuevamente en el frigo por 30min. *Tercer y último doblez

Sacar del frigo la masa y extender en un rectángulo de 15cm de ancho y 5mm de grosor. Cortar en triangulos (foto 8). Enrollar partiendo de la base hacia la punta y acomodar los cornetti en una charola cubierta de papel para hornear. Dejar reposar en un lugar tibio por 2 o 2 1/2hrs (en verano es menos). Calentar el horno a 220° . Batir un huevo y pincelear los cornetti delicadamente. Hornear por 5min a 220°, bajar la temperatura a 180° y hornear por otros 7min.

Comer sopeaditos en un café con leche o un cappuccinetto por la mañana.

Una lista de cosas para no olvidar

Una lista de cosas para no olvidar

>Sé que este es un día que no todos queremos festejar y en el que nuestra excusa perfecta es: Para mi todos los días son Día de San Valentín y esta es solo un fiesta más para promover el consumismo.

Ok, perfecto. Pero para mi no, para mi algunos días son menos brillantes que otros y algunos son tan negros que no me bastan dos palabras para cancelarlos del calendario, que necesito tiempo, esfuerzo y mucha voluntad para seguir adelante y poner las cosas en orden.
Que algunos días la indecisión y las ganas de seguir en esta empresa llamada matrimonio me enmarañan la cabeza más de lo que normalmente la tengo. Pero entonces dos cosas lo resuelven todo: Una es el tiempo y la otra es que amo mi marido profundamente.

Sabemos que esta cabeza mía es un total caos, que a veces hasta al abrocharme los zapatos me equivoco y lo hago con mano izquierda. Por eso decidí que antes de que se me olvide y en caso de que la necesite más adelante, voy a escribir una lista de cosas aqui, para cuando volvamos a pasar otro momento díficil -o en el dado caso sea yo víctima de una precoz demencia senil- solo venga y busque entre mis archivos para así leer y recordar con precisión cuales son los motivos por los cuales lo amo tanto.

Para Max y para mi, para que así recordemos cuales son las razones por las cuales seguimos juntos:

  • Porque todas las noches pones el despertador 5min más temprano para así poder preparar mi cappuccino, ya que sabes que si no lo haces yo simplemente “me olvido” de desayunar.
  • Porque nunca me has dejado mensajes de amor escritos en los muros de las calles de Roma, pero en cambio me dejas notitas pegadas en la pantalla del monitor de mi pc antes de irte a trabajar.
  • Porque distraída como soy, a veces camino con los lazos de los zapatos sueltos, entonces tú te agachas y me los anudas. Creo para evitar que me vaya de bruces y me parta la crisma.
  • Porque si caminando por las calles en invierno me notas las manos frías, las tomas entre las tuyas y les soplas aire caliente con tu boca para calentármelas.
  • Porque me llamas del trabajo todas las mañanas para preguntarme si dormí bien y cuando trabajas por las tardes me llamas para recordarme de tomar la merienda de las cinco.
  • Porque me dejas siempre el último cornetto, el último vaso de leche o la última cucharada de azúcar, aún cuando eso signifique irte sin desayunar.
  • Porque sin chistar pruebas y alabas cada uno de mis experimentos en la cocina y mira que casualidad, todo es perfecto y delicioso, aún cuando la pizza parezca un ladrillo y la pasta tenga apariencia de engrudo escolar.
  • Porque puedes pasar un año sin comprarte un par de zapatos, pero apenas te digo: ¡Mira que bonitas tazas! las compras sin pensar siquiera a que cuestan cuanto el caliz de San Pietro.
  • Porque el corazón me brinca cuando escucho el elevador detenerse en nuestro piso. Sé que eres tú y el sonido de la llave cuando abres la puerta es música para mis oídos (y para los de nuestra gata, puesto que ¿Quién sino tú le da su cena?).
  • Porque bailas conmigo cuando pongo a todo volumen You are mi first, my last, my everything.
  • Porque pasas la aspiradora SIEMPRE.
  • Porque me cantas cuando no tengo sueño, así sea medianoche y al otro día te tengas que levantar al alba.
  • Porque amas a tus padres y aún cuando babbo ya no está más con nosotros, tu lo sigues extrañando y recordando cada día.
  • Porque aún cuando me olvido de nuestro aniversario tú no y siempre llegas con un detalle lindo.
  • Porque amas mi familia, aún cuando sabes que estamos llenos de defectos tu hablas de ellos con mucho respeto y afecto.
  • Porque cantas a todo pulmón junto conmigo cuando vamos en el carro.
  • Porque no te importó manejar por horas en un solo día tan solo por mostrarme la Torre de Pisa y la catedral en Florencia.
  • Porque cada vez que montas un mueble de Ikea te volteas, me sonríes y me dices: Estoy mejorando ¿Verdad? buscando siempre mi aprobación.
  • Porque me cuentas la misma historia de Roma cientos de veces y cientos de veces te pregunto las mismas cosas ya que no se me queda nada en la cabeza.
  • Porque eres el mejor compañero de viaje que pueda uno tener.
  • Porque para mi, eres la persona más inteligente del mundo mundial y no importa que cosa te pregunte sé que siempre sabes la respuesta.
  • Porque has sabido conservar los mismos amigos de tu infancia.
  • Porque le vas a la Lazio.
  • Porque pasas a la farmacia y sin inmutarte me compras mis “productos femeninos” cuando sabes que se me han terminado.
  • Porque a veces, volteo y te noto una mirada tierna, te pregunto a que cosa piensas y me dices: A nada, solamente miraba cuanto eres hermosa.
  • Porque siempre has creído en nosotros, aún cuando hemos vivido momentos duros.
  • Porque en el carro pongo siempre “mi” música y tu nunca te quejas.
  • Porque amas a los animales y sé que un día me comprarás un pony (ok, esta es para manipularte un poco)
  • Porque el día que salió a la venta Wrath of the Lich King manejaste por toda Roma buscando una copia para regalarmela y cuando regresaste a casa estabas tan contento como si te hubieras sacado la lotería.
  • Porque te has visto hasta el cansancio las tres estaciones de Roswell conmigo, tanto que te sabes los diálogos de memoria.
  • Porque no importa cuanto tontos pueden ser mis sueños, si por la mañana te los quiero contar tu los escuchas atentamente como si del discurso de fin de año se trataran.
  • Porque por las mañanas te vistes silenciosamente y en otra habitación para no disturbar mi sueño.
  • Porque a veces me haces reír hasta que me duele la barriga (como el día que quitaste el clavo con las pinzas jaja).
  • Porque aún cayéndote de sueño me llevaste a la premier de Eclipse a medianoche.
  • Porque eres el hombre más generoso, romántico e inteligente del mundo y aún cuando no lo fueras te amaría de la misma forma por el simple hecho de ser tú.