Monthly Archives: July 2010

¿Dónde ando? Entre ciruelas, calor y una computadora virulenta.

¿Dónde ando? Entre ciruelas, calor y una computadora virulenta.

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Rapidito les dejo los highlights de los últimos días

  • Mi computadora dijo: ¡basta de basura! te dije que dejaras de entrar a sitios escabrosos en busca de fotos de Jared Padalecki. Yo como buena cabezona que soy no hice caso y ahora mi pc se ha puesto en huelga. Desde hace semanas que se me abrían ventanas aleatorias del IE (yo uso Firefox), luego me comenzaron aparecer ventanas con errores cada 30 segundos, para rematar mi conexión se ralentizó como si de una vil 58 bits se tratara. Al final, Max cansado de las palabrotas que mi principesca boquita soltaba cada vez que estaba en la computadora, decidió que lo mejor sería reformatearla. Así que en esas andamos, yo haciendo el backup y Max esperando ya listo para darle matarile-rile-ron.
  • El calor está in-so-por-ta-ble. Me recuerda mucho al verano del 2003, cuando para poder sobrevivir me tenía que hacer  8 duchas al día y al menos la mitad por la noche. Cada año es lo mismo, nos prometemos que compraremos el acondicionador y al final nos gastamos el dinero en otra cosa. Si el calor sigue igual creo que renunciaré a las vacaciones en septiembre con tal de comprar un acondicionador. De verdad, no se puede vivir así.
  • Nos vimos la final en casa, con algunos amigos y mi cuñada. Felicidades España por este primer título y esperamos que vengan muchos más. Me encantó el partido y aunque nos desilusionamos un poquito porque ya esperábamos los penales, fué un partido bastante entretenido.
  • He puesto una nueva página con los enlaces de algunas personas que tan amablemente me visitan. Por favor, si por algo se me pasó algún enlace y les gustaría figurar en la lista, basta que me dejen un comentario diciéndomelo y con gusto lo incluiré. NO es necesario que me deban enlazar también, la lista la hice con el único fin de agradecer profundamente la molestia que se toman al venir a visitarme.
  • El próximo sábado me voy una semanita a mi casa de verano con una amiga y su nene, Max se queda en Roma porque tiene que trabajar, pero apenas tenga un día libre me alcanza allá. De verdad, el clima está insoportable aqui. Si puedo trataré de conectarme desde allá, si por algo no puedo tengan por seguro que regresando me pongo al día con sus exquisiteces.
  • Estoy TOTALMENTE enganchada con este blog. Lo encontré en el perfil de alguien que dejó un comentario (muy racista) en un blog que leo. De verdad que pocas veces me engancha tanto un blog y éste lo ha hecho tanto que en vista que me voy unos días creo que me imprimiré los post que me faltan de leer y me los llevaré para leerlos con calma. Es una pena que la autora no escriba más, porque cuando terminaré de leer los archivos segurito que me dejará un mal sabor de boca que ya no se actualice más ese sitio.
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Las fotos son porque hace unos días las chicas donde compro la fruta tenían estas preciosas ciruelas que al verlas pensé en hacer una tarta pero que al final nos las comimos todas sin que llegaran a ver el horno, así, frescas, a excepción de un puñado que usé para una ensalada rápida con mozzarella di bufala, algo de rúcola, albahaca y tomatitos. De verdad que no merece receta porque al final es poner un puñado de-lo-que-tengas y aderezarlo con un poco de sal y aceite de oliva. Una buena compañía (puede ser tú mism@), una jarra gigante de té frío con hielo y ¡a disfrutar!.

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Unos vecinos adorables

Unos vecinos adorables

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Al inicio de esta semana Max tuvo dos días libres y ni tardos ni perezosos nos fuimos a nuestra casa fuera de Roma. Ahi el clima es un poco más agradable y la casa tiene una terraza maravillosa donde pasamos la mayor parte del día. El único problema es que en este momento están restructurando la casa junto a la nuestra y eso da mucho fastidio, considerando de que normalmente esas villitas son de descanso y en estos días se obtiene todo, menos descanso.
Verán, la calle donde está nuestra casa es en realidad un pasaje, no exactamente una calle. Entonces no se puede entrar con el carro a menos que no lo metas al jardín, lo cual es bastante incómodo porque se tienen que hacer mil maniobras para hacerlo entrar.
El caso es que el (o los) tipos que están en este momento trabajando en la casa vecina, entran a ese pasaje con una suburban que parece un camión y la dejan estacionada todo el día, bloqueando obviamente el paso a todos.
La cosa es, que si se puede entrar ahi con el carro, siempre y cuando lo hagas solo para descargar ¿Me explico?. El problema es que el día que llegamos íbamos con mi suegra quien se quedó allá porque el sobrino de Max estará unos días ahi con sus amigos. Bueno, el problema es que llegamos llenos de bolsas y bultos, normal ¿no? si vas a pasarte todo el verano ahi, lo más lógico es que te lleves hasta el perico.

Bueno, pues llegamos y los “animales” esos (perdón, pero es que me acuerdo y me vuelvo a enojar mucho) estaban en el pasaje con la suburban y Max como no le gusta ser polémico se tuvo que estacionar en la calle de atrás y dar vueltas para descargar los bultos.
La cosa no paró ahi. Al día siguiente Max y yo salimos y cuando regresamos casi nos da un infarto porque en medio del pasaje ¡estaba una grúa! y ese no fué el problema, el problema fué que la habían estacionado exactamente enfrente de nuestra casa y las patas gigantescas de la grúa no nos dejaban pasar pues bloqueban todo el portón.
Tuvimos que pedir permiso para pasar, esperar que terminaran de hacer lo que estaban haciendo y entonces esperar a que desmontaran todo para salir. Yo estaba que me llevaba la ch….
El calor de los mil diablos y nosotros ahi parados en pleno sol, esperando que los señores terminaran su labor.

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Por la tarde fuimos a hacer las compras porque como dije, mi suegra se tenía que quedar ahí. Cuando regresamos ¿Adivinen quién estaba en el pasaje? No, no la grúa. ¡¡LA MALDITA SUBURBAN!!
Me bajé encabronadísima y le dije gentilmente (se los juro) al tipo que si por favor sacaba su carro porque veníamos llenos de bolsas que debíamos descargar.
Hasta eso, el señor se comportó gentilmente y sacó el carro.

Al siguiente día le dije a Max que sería buena idea dejar el carro en el pasaje pues ese día por la tarde regresábamos a Roma y si dejaba el carro en la calle de atrás se iba a calentar de una manera horrible.
La cosa es, que un carro normal si lo estacionas en el pasaje bien pegadito a tu portón, los demás carros (normales) pueden seguir pasando sin ningún problema. De hecho uno de nuestros vecinos quien está enfermo del corazón y no puede hacer mucho esfuerzo, durante el periodo veraniego deja su carro justamente enfrente de nuestro portón, pegadito. No lo hace arbitrariamente, nos pidió permiso y nunca hemos tenido problema con eso, porque comprendemos la situación, aparte que si queremos pasar con nuestro carro se puede perfectamente y el que lo deje enfrente de nuestro portón no importa porque el pasaje es bastante largo, es solo que durante las horas más fuertes de sol, nuestro portón hace más sombra que los otros, pero bueno, no es ningún problema ya que nosotros vivíamos ahí y ellos iban solo durante los meses de verano, aparte Max trabajaba todo el día y la verdad nunca necesitamos dejar el carro ahi.
Ok. El caso es que va Max y mete el carro al pasaje. Todo tranquilo hasta que a eso de las 2pm nos timbran para decirnos que si por favor quitábamos el carro porque tenían que pasar a descargar unas cosas a la casa que están restructurando. Y ¿Adivienen quién era? ¡SI! ¡el méndigo viejo de la suburban!. Total que ahi va Max y quita el carro, sin problema.

El problema comienza cuando vemos que pasan los minutos y los estúpidos esos ni descargan nada ni mueven la suburban. Entonces si que nos molestamos y bastante. O sea que nos hicieron quitar nuestro carro SOLO porque querían tener libre NUESTRO portón para ellos…o ¿Qué carajo? Dios, estábamos encabronadísimos.
Bruna, nuestra vecina de enfrente y con la que hablamos de terraza a terraza nos dice: Esto ya es personal chicos, eso no se hace, etc.
Pero ¿Qué podemos hacer? es decir, aparte de tragarnos nuestro coraje y esperar a que terminen el trabajo. Claro que cuando vimos lo que habían hecho bajamos y les dijimos que por favor quitaran la suburban de delante de nuestro portón.
Pero me hubiera gustado decirles que el pasaje no era su estacionamiento privado y que esas jaladas no se hacen.

La verdad el cabreo no es completamente para con los tipos que están trabajando ahí. El cabreo es para con los imbéciles de los vecinos que no controlan (o que les vale) lo que están haciendo esos trabajadores.
Y me da mucha rabia porque mis suegros son dueños de esa casa desde hace treinta años y nunca han tenido ninguna clase de problema con los vecinos, ni con el de a lado ni con los de enfrente ni con nadie. Pero esos tipos acaban de comprar la casa y como sucede en la mayor parte de los casos, son los nuevos quienes alteran la paz de un barrio.

Les juro que ya se me había pasado la rabia pero es que ahora que me acuerdo de nuevo de ese episodio me regresa el encabronamiento.
¿Han visto en las películas que cuando llega un nuevo vecino los demás lo visitan llevándole una canasta con cosas? generalmente con comida. Bueno, pues yo me he preparado una canasta con muffins al arsénico, especialmente para ellos.

No. La verdad es que los hice para el desayuno (sin arsénico, claro) y visto que no tengo preparada ninguna receta preferí echar mano de una que ya había subido. Espero me disculpen por el drama y las palabrotas, pero es que necesitaba sacarlo de alguna manera ya que desde que regresamos traigo un humor horrible.

Budín de tapioca con albaricoques de la estación.

Budín de tapioca con albaricoques de la estación.

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Hace unos días, mientras nos acomodabámos en la cama después de cenar (¡viva la michelín!) para ver el partido de Ghena-Alemania, le pregunto a Max:

- ¿Dónde está Ghana?
- Cerca de la Costa de Marfil
- Y ¿Dónde está Costa de Marfil?
- Abajo de Mali
- Y ¿Dónde está Mali?
- Abajo de la Argelia
- ¿En dónde está Argelia?
- A un costado del Marruecos
- Me suena…¿Dónde está el Marruecos?
- ¿Tienes presente la España?
-¡Si!
- Bueno, pues abajo de la España
- Aaaah. Entonces si sé donde está.

Max ríe, me abraza y me da un beso. Sabe que no estoy bromeando y que como ya habrán notado, soy una papa con la geografía. A decir verdad, soy una papa para la historia también.
Mientras Max tiene una memoria de elefante y es capaz de rezarte, elencarte y describirte todos y cada uno de los países del mundo con sus capitales y sitios de interés, yo fatigo para recordar que países colindan con México. Ni me pregunten cuales países están en centroámerica y cuales en sudámerica por favor. Que francamente recuerdo a mal apenas un par.

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Me encanta ver el fútbol con mi marido. Es divertido porque es como tener un comentarista privado que te saca de todas tus dudas en tiempo real. Ver el fútbol con Max significa conocer datos que ya los envidiaría el mismísimo Enrique Bermúdez. Se sabe de memoria todos y cada uno de los mundiales. Esto es, formaciones, octavos de finales, eliminaciones, amonestados, penalties, semifinales, finales, etc, etc. No es broma.

Cuando llegué a Italia, cada vez que ibámos a alguna fiesta o reunión, yo temblaba, sólo de imaginar que seguramente alguien, en algún momento, me preguntaría un hecho histórico ocurrido durante La Conquista, La Revolución o La Independencia de México.
Y es que yo mezclo estos dos últimos hechos históricos en un mismo contenedor, les doy vuelta, lo agito y de ahí sale una mezcla donde el Cura Hidalgo luchaba mano a mano con Pancho Villa  y en donde  J. María Morelos se hablaba del tú con Porfirio Díaz.
Algunas veces hasta lo salpimento con anécdotas que nunca ocurrieron. Por ejemplo que Emiliano Zapata fué acuchillado por una bellísima poblana con la cual se daba sus buenas retozadas en la cama entre batalla y batalla y que esta al descubrir que Milito no solo retozaba en Puebla sino también en todos los estados en los que se detenía, le plantó un cuchillo de carnicero en medio del corazón, dejándolo ahora si como diría Alejandro Sanz…con el corazón partío.
En realidad Emiliano Zapata murió víctima de una emboscada. Pero yo esto lo supe hasta hace poco o quizás ya lo sabía pero se me había olvidado.
Mi amiga Chris dice que yo nunca podría ser periodista, porque me inventaría las noticias y acabaría canonizando hasta el más delincuente de todos los tiempos.

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El febrero pasado fuimos a México y en esa ocasión tuvimos la oportunidad de pasar un fin de semana en la capital antes de emprender nuestro normal viaje al estado donde vive gran parte de mi familia.
Ahí  nos encontramos con mi ex-jefa, una señora que es como una madre para mi y que al igual que Max es apasionada de historia y se sabe cualquier hecho importante ocurrido en México.
Ella nos animó a visitar el centro histórico el cual ya habíamos tenido la oportunidad de visitar pero que como normalmente hace Max cuando va conmigo, se tuvo que comprar una guía para saber lo más importante del lugar.
En esta ocasión no tuvo que hacerlo ya que Roxana (mi ex-jefa) iba con nosotros y fué la encargada de darle toda la información y contestarle todas las preguntas que mi flamante marido le hizo. ¿Yo? yo solo caminaba y tomaba fotos donde podía, intentando seguirles el paso y tal como hacen los gatos cuando quieren atrapar una mosca, mi cerebro daba manotadas tratando de asimilar toda la información posible, aunque bien sabía que apenas saliéramos del edificio que estábamos visitando, se me resbalaría todo como un trozo de mantequilla en una cazuela caliente antihaderente.

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Así, para hacerle honor a mi despistada memoria, me había olvidado completamente que de México me había traído un poco de tapioca que me regalaron. Por lo que en vista de que en estos días se encuentran unos albaricoques hermosos en el mercado, me puse a hacer un budín de tapioca con albaricoques. No fuera a ser que el mísmisimo Moctezuma se despertara de su sueño eterno y me jalara las orejas por ser tan olvidadiza.

Salsa de albaricoques
10 albaricoques maduros y sin piel cortados en cuadritos.
50g de azúcar blanca
agua (la necesaria)

Poner los albaricoques junto con el azúcar en una cacerola antiadherente. Mover delicadamente hasta que el azúcar se incorpore muy bien. Agregar agua la suficiente para cubrir los albaricoques. Dejar cocinar por 3-4min a fuego medio. Dejar enfríar y poner en el frigo.

Budín de tapioca
1 taza de tapioca
2 tazas de leche entera
1 taza de crema
2 huevos
1/2 taza de azúcar
1/2 cdita. de esencia de vainilla

Poner la tapioca en remojo con la leche la noche anterior. Al día siguiente, ponerla en fuego lento por 3-4 minutos, sin llevar a ebullición.
En un contenedor aparte batir los huevos con el azúcar y agregar la crema batiendo hasta que esté todo perfectamente mezclado. Temperar la mezcla en la tapioca. Agregar la vainilla y dejar cocinar hasta que las bolitas estén transparentes y blandas al tacto.
Ponerla en los moldes y refrigerar por al menos dos horas antes de servir. Agregar la salsa de albaricoques encima al momento de servir.