Monthly Archives: October 2009

Pastel con glasa de mascarpone y miel

>Sigue haciendo frío, no igual que la semana pasada pero aún suficiente para meterse a hornear de vez en cuando. Y eso es lo que hice, visto todo el tiempo libre que tengo, me puse a hornear un pastel (pan de españa) cubierto con glasa de Mascarpone, mantequilla y miel.
La receta del pan de españa(1) la encontré en esta web y debo decir que de todas las recetas que he probado esta es la que más fácil de elaborar se me ha hecho, aparte que es super económica.

Para la glasa usé los siguientes ingredientes:

80gr de mantequilla
80gr de azúcar glass
4 cd de miel
leche (a gusto)
200 gr de Mascarpone (supongo que pueden usar también otro tipo de queso cremoso)

 

  • Empezar batiendo la mantequilla con el azúcar glass y la miel (2), cuando vean que se ha acremado todo, agregar el mascarpone y seguir batiendo. Viene una glasa acremada, aqui es donde a según el gusto de cada persona le agregará la leche. A mi me gustan las glasas bastante acremadas, casi líquidas, por lo que le agregué leche hasta que quedó a mi gusto, pero pueden igual prescindir de ella.
  • Partir el pan se españa por la mitad(3) y extender la glasa (4).
  • Cubrir con la otra mitad y usar el resto de la glasa para cubrir los lados y el top del pan.
  • Usar lo que tengan a la mano para adornar, yo usé duraznos en almíbar(5 y 6) y cerezas, pero todo es válido.
  • Disfrutar(7).

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Proyectos

>Estos últimos días hemos pasado un frío horroroso por estas tierras. La cosa es que no siendo aún invierno, los administradores del edificio donde vivimos aún no encienden los calefactores, por lo que tenemos que usar los nuestros que aparte que son pequeños, consumen un buen de electricidad, en fin, ¿que se le va a hacer? yo soy muy friolenta.

Así que en camita la mayor parte del tiempo, me he echado toda la primera y segunda estación de True Blood que ya tenía tiempo queriendo verla y que Max ya me tenía bajo presión que si no la veía la iba a borrar de su pc porque necesitaba espacio.
Muy tarantinesca en mi opinión, pero aún así me gustó.

Tengo en mente dos o tres proyectos de tejido que quiero terminar antes de navidad (lo cual pienso será imposible). Uno es el gorro pez para el niño de una prima de Max que vive en Venecia y que creo vendrá a pasar la navidad a Roma. Un patito que quiero hacer para la nena más peque (tiene 2 niñas y un niño, ¡aparte uno en camino!) y una bufanda-dragón para la niña más grande.

Bromeando al sobrino

>Riccardo, mi sobrino, (hijo de la hermana mayor de Max) es un chico de 16 años, buenisima onda, sano, deportista, y claro, adolescente.
Siempre le estamos duro y dale que debería hacerse un mazo de llaves para cuando viene a casa no tenga que timbrar para que le abramos el portón de la entrada, pero el muy flojo nada que lo hace.
Nosotros vivimos en el mismo edificio que mi suegra, ella en el cuarto piso y nosotros en el tercero, por lo que es normal que subamos a su casa (o ella baje a la nuestra) al menos unas cuatro veces al día.

Antier Max subió a ayudar a mi suegra a cambiar unas cortinas, por lo que cuando llegó Riccardo a comer (viene a comer a casa de mi suegra unas 3-4 veces por semana) fué él quien contestó el interfón cuando mi sobrino timbró:

Riiing

Max: ¿Quién es?
Riccardo: Tío, ¿está mi abuelita? he venido a comer, traigo un hambre…
Max: ¿Y yo que sé? te has equivocado y timbraste a mi casa.
Riccardo: ¿De verás? diablos, creía que era la casa de la abuela, sorry tío, ahora le timbro a ella. Ciao.
Max: ciao

Riiiing

Max: diga
Riccardo: Tío! nooo, me equivoqué otra vez, que tonto. Ciao.
Max: ciao

Riiing

Max: ¿si?
Riccardo: porca miseria! tío! ya, soy yo, sorry… err. Juraría que esta vez si timbré a la abuela ¿Tío? (aqui ya Max se retorcía de la risa y no podía ocultarlo)
Aaaaahh! estás en la casa de mi abuelita -.- este…¿me abres? por favor.

Se compadeció y le abrió, luego regresó a casa que no podía ni hablar de la risa que traía, a contarme la bromita que le había jugado a nuestro pobre sobrino. De verdad, pocas veces lo veo reír asi, parecía niño el muy…
La cosa es que podría haberle pedido a Max que le abriera el portón desde la primera vez, visto que podía hacerlo. ¡ay estos niños de hoy…! quien sabe donde traen la cabeza.

Pero confieso que cuando Max me lo contó yo también me destornillaba de la risa.